Saltar al contenido

Se me fue la olla

Hay una expresión muy popular en España

 

“Se te ha ido la olla”

“Se me va la olla”

 

Y se usa cuando estás despistada, cuando se te va la cabeza, 
Cuando te olvidas de algo, o se dicen tonterías, o estabas como loco, etc…

 

A mí siempre me ha parecido muy ilustrativa.

 

Al parecer la expresión se remonta a Francia, en el siglo XVIII, Luisa Isabel de Francia preparó una cena de despedida de las cortes porque se iba a vivir a España con Felipe.

 

Te lo resumo así nomás:

 

Luisa iba a dar la fiesta de despedida
Y le encargó la cena a un súper y famoso cocinero de la época, sobre todo famoso porque hacía una sopa que era una leyenda, algo increíble. Receta magistral, mucha preparación y secretos culinarios. 

 

La prepara.

 

Y antes de servirla, da todo un discurso a los invitados del banquete, sobre las maravillas de esa sopa.

 

Hasta aquí todo bien.

 

Pero  cuando va a la cocina a buscarla…

 

No la encuentra.

 

No está. 

 

¡no estaaaaaaaa!!!!

 

Una olla enorme, 
en la que estuvo cocinado hasta hace un momento, no está.
Se fue.

 

Bueno…

 

Parece que además de super cocinero era un déspota con los pinches de cocina y se dice que estos, en venganza, le escondieron la olla.

 

Papelón total.

 

El cocinero completamente fuera de sí regreso al salón principal repitiendo a los gritos como un loco: 

 

“¡Se me ha ido la olla!! Es que se me ha ido la olla!!!!”

 

Y así, completamente alterado, se lo llevan a rastras mientras el sigue gritando desesperado:

 

“¡Se me ha ido la olla!“

 

“¡Se me ha ido la olla!”

 

Genial.

 

Y aquí la metáfora:

 

La olla es la de la sopa y también es la cabeza.

 

Y si la cabeza es una olla, es también el lugar donde metemos los ingredientes, 
donde metemos los conceptos, lo que escuchamos, recordamos, vemos, etc..

 

Ahí lo cocinamos/elaboramos y luego lo comemos, 

 

¡y no menos importante… de ese guiso sale lo que servimos a los demás!!!

 

¿Es rica, nutritiva y variada la comida que cocinamos ahí?
¿O qué?

 

¿Es siempre lo mismo?
¿No es suficiente?

 

¿Es difícil y hasta imposible a veces de digerir?

 

¿Los ingredientes son buenos?
¿Frescos?
¿Están caducados?

 

Lo que damos de comer a otros…

 

Espera.

 

¿Convidas a otros de tu comida?

 

¿poco?
¿Demasiado?

 

¿“Empachamos”?

 

¿Mejor frío o caliente?
¿Mejor arroz, lentejas, verduras o pasta?

 

Depende
Depende

 

¿De que?

 

Del equilibrio.
De lo que hace falta.

 

Y ojito con la temperatura!
Que no se nos queme, pero que tampoco esté cruda.

 

¡A punto!

 

Yo así también imagino mis clases.

 

Las preparo con ingredientes de calidad, las pruebo y me aseguro que tiene buen sabor, que no queman, que la cantidad es justa.

 

Que den ganas de repetir.

 

Que sean alimento sano y muy nutritivo
Y también rico y sabroso.

 

Tai Chi
Chi Tai

 

 

Abrazo de árbol
Mariana

 

PD: Y si aún no tienes el Audio de regalo de Gente Equilibrada puedes apuntarte para recibirlo.